
Ella bailaba como si el mundo fuera a desaparecer,
y el mundo desaparecía cuando ella bailaba.
Su cadera hipnotizaba a los desprevenidos
como la luna roja a los poetas.
No supe escapar a tiempo.
Me contó sus miserias al compás de un merengue.
Sacudió su pasado.
Ventiló sus trastornos sonriendo extasiada
(me miró fijamente, no bajó la mirada)
De repente un abrazo, un adiós y su espalda.
Quedé solo entre gente que veía asustada
un puñal, una herida
*************************y mi sangre escarlata.
2 comentarios:
Veo q las chicas siguen matando por todos los lados...pero q gusto renacer para buscar la nueva "femme fatal"!
un abraz
jaco
Son así, que le vamos a hacer, acá, en Milán, en todos lados... destrozos hacen! ¿o no?
Publicar un comentario