
Te lo conté y no me creíste (en los ojos tiene miel y el color de la arena caliente) Pensaste que soy un boludo lamentable (su pelo rubio se mueve en cámara lenta y, a veces, descubre su nuca blanca, infinita) “Este pibe tiene que largar los libros y ponerla más seguido, pobre, se creé que las mujeres están para adornarlas con frasecitas”, pensaste (y cuando ríe se despiertan los girasoles, colisionan los árboles contra los coches, Lucifer busca refugio entre las sombras) “No papá, las minas son para coger y punto” (sin embargo, encuentro mil distracciones en su cuerpo, antes de su cuerpo. Dicotomías insondables: ¿mirarla o devorarla?; interrogantes inquietantes: ¿seguiré vivo?; latidos, vibraciones,¡ espasmos! Contornos que me guían hacia superficies suaves, contraídas. Caricias que me envuelven bajo noches casi amanecidas... ¡y el olor! como a pradera mojada por el rocío) Me aconsejaste que deje de decir pendejadas y me dedique a cosas de hombres. “Vamo’ a las putas negro, así vas a aprender cómo tratar a una mujer” (aunque tenga la impresión de que sus caderas se prenden fuego entre mis manos, y que sus gritos obligan a las azafatas a abrochar cinturones en el avión que sobrevuela nuestra cama) te cansaste, concluiste que soy un perro verde, que no tengo los pies en la tierra, (en eso coincido porque la verdad es que no sé donde tengo los pies o las manos o los ojos) mejor dejarme divagando (sospecho que mis pupilas están amarradas a sus piernas, y sus piernas, -para siempre- a mi alma) ¿Para qué perder el tiempo con un gil así?, y te fuiste a la cancha a vibrar por el trapo, que eso es lo que hacen los hombres carajo, y desde la ventanilla del auto le gritaste bolivianos a los hinchas contrarios, porque vos te la aguantas y ellos no, y gastaste medio sueldo en el caño de escape más escandaloso que había, para que las minitas sepan que acá viene un macho la puta madre.
Pero agazapada, latente, confundida con el sabor putrefacto que te dejó ese eructo de choripán, escondida en el estribillo del cantito de la hinchada “bolita”, dibujada en el humo que emana el caño de escape, encontraste una sospecha enclenque, lejana, irrisoria, que pronto se trasformó en una revelación insoportable.
Porque incluso vos, -macho cabrío y pelotudo si los hay- conseguiste intuir que esa criatura mágica que destiende mi cama no puede ser otra, únicamente ella.
Tu mismísima novia.
4 comentarios:
Es decir que además de xenófobo, grasa, creído, agrandado y demás... ES UN GORRIADO!!!!
Jajaja, muy bueno el cuento!
Abrazo...
PD: FELIZ CUMPLE!!!!
Lo del caño de escape es una alegoría a lo fálico...por lo tanto es casi una certeza que ese machismo exacerbado y deplorable sean en el fondo un gran sentimiento de inferioridad respecto de su propio fundamento de la hombría, o sea: que está descontento con su intimidad...se entiende...
Ya se, ya se, es impactante como domino la psicología. Es que miro muchos programas periodísticos.
del alma companero, del alma...asì estàs haciendo y voy a volver para leer nuevos cuentos q me acerquen otra vez a eso grande espiritu q mueve ese lapis sobre el papel!
a vivir a vivir
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Thanxx
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