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Otra noche de tormenta
El cielo cruje y súbitamente se desgarra: sangra (o dispara) gotas de agua que se revientan contra los techos de las casas. El cielo nos llama y nosotros, dormidos, lo soñamos. Efímeros y aterradores fulgores eléctricos surcan la noche y atraídos por el magma, colisionan con violencia sobre alguien, en alguna parte. De repente y sólo por un instante, un silencio imposible abraza al mundo. La calma se rompe con el incontenible rugido del Ángel negro, que desde su prisión de brazas estremece la tierra y hace llorar a los niños.

Mientras dure la tormenta, sospecharemos que sobre nuestras cabezas habitan sentimientos eternos e imprevisibles, que pertenecen a seres melancólicos, vetustos y heridos. En sus venas hierve la frustración por lo que no es y nunca será.
Por las noche nos vigilan mientras aguardan, impacientes, por el fin de nuestros días.
1 comentario:
Creo que este fue uno de los primeros relatos? descripciones?...lo que sea, que leí de vos. Desde ese momento dije "¡mierda, este chico tiene pasta para esto!".Gracias por compartir lo que escribís, son palabras que generan sensaciones.
Te quiero mucho! (mali)
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